Salud

La oncothermia: un tratamiento oncológico coadyuvante que conviene conocer

octubre 8, 2020
Rocio Boleso

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La oncothermia: un tratamiento oncológico coadyuvante que conviene conocer

Lamentablemente, el cáncer es una de las mayores causas de muerte del mundo occidental y aunque es cierto que ya existen tratamientos que en muchos casos permiten erradicarlo de nuestro organismo, no lo es menos que también hay veces en los que tales tratamientos no son suficientes. En este artículo hablamos de la oncothermia, una terapia que ayuda a las habituales a ser mucho más efectivas tanto a la hora de acabar con las células cancerígenas como a la de reducir el dolor de los pacientes oncológicos. 

¿De qué se trata?

La oncothermia es un tipo de cáncer tratamiento que, además de ser uno de los últimos avances en la oncología, suele utilizarse a modo de coadyuvante de la quimioterapia y la radioterapia, aumentando considerablemente la efectividad de las mismas y teniendo el valor de reducir los dolores de quienes padecen el tan temido cáncer, lo que a su vez supone un aumento considerable de su calidad de vida.

En este sentido, conviene que digamos que la oncothermia es un tratamiento no invasivo y que prácticamente carece de efectos secundarios, lo que nos lleva a decir que se trata de un método de lucha contra el cáncer muy recomendable, por supuesto, en combinación con los que podríamos denominar con el apelativo de tradicionales.

Además, es de destacar cómo la oncothermia se aplica de forma focalizada allí donde están los tumores, por lo que cada uno de ellos es tratado de forma individualizada y en función de sus características particulares, como señalan todas las publicaciones científicas que avalan la validez de este tipo de tratamiento en la lucha contra el cáncer.

¿Cómo funciona?

Partiendo de la base de que las células cancerosas son más conductivas que los tejidos sanos y mucho más sensibles a las altas temperaturas (de más de 42º), la oncothermia consiste en la creación de un campo magnético que no hace sino elevar la temperatura de la zona afectada por el cáncer de una forma focalizada, de forma que esta es absorbida por el tejido canceroso y no afecta a las células sanas.

De esta forma, la oncothermia elimina las células cancerígenas provocandoles la muerte por apoptosis o muerte celular programada. Posteriormente, el organismo del paciente elimina esas células muertas de forma natural y sin necesidad de más intervenciones.

En cuanto a su aplicación, conviene saber que se realiza en unos dispositivos que generan un campo alterno fractal localizado sobre la zona tumorosa, lo que consigue aumentar de forma constante la temperatura y generar un desequilibrio entre los electrolitos intra y extracelulares hasta que se alcanza el equilibrio al final del tratamiento.

Más allá de esto, resulta indispensable saber que la oncothermia se debe aplicar 2 o 3 veces por semana, dejando un día de descanso entre sesión y sesión, y de forma paralela a la quimioterapia y la radioterapia. Cada una de estas sesiones tiene una duración de entre una hora y una hora y media y el número máximo de sesiones recomendadas es de 12, después de las cuales habría que esperar alrededor de 6 semanas para comprobar el grado de efectividad obtenido en las pruebas médicas imagen (lo que, por supuesto, no supone que haya que dejar de controlar los marcadores tumorales durante el tiempo que transcurre entre la última sesión y la mencionada prueba).

¿Cuáles son sus contraindicaciones?

A pesar de que la oncothermia prácticamente no tiene efectos secundarios y es apropiada para el tratamiento de casi todos los tumores, tiene una serie de contraindicaciones que hay que conocer para valorar si es un tratamiento apto para nosotros:

  1. Cuando el paciente tiene un marcapasos o cualquier otro tipo de implante electrónico, como un estimulador cerebral o un audífono implantado.
  2. Cuando tiene una prótesis metálica o un reservorio metálico cerca de la zona de aplicación, en cuyo caso el médico tomará medidas especiales.
  3. Cuando hay heridas abiertas en la zona donde se debería aplicar.
  4. Cuando hay acumulación de líquidos se deberá valorar su volumen antes de ser aplicada.
  5. Cuando el paciente tiene implantes de silicona.

Con todo, y a pesar de que no hablamos de un método milagroso, la oncothermia ha salvado la vida de un buen número de pacientes oncológicos y ha ayudado a otros muchos a vivir mejor, así que ¿Por qué no probarla?

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