Salud

Uno de cada tres hijos de madre alcohólica, sufre SAF (Síndrome Alcohólico Fetal)

julio 6, 2019
Rocio Boleso

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Uno de cada tres hijos de madre alcohólica, sufre SAF (Síndrome Alcohólico Fetal)

El síndrome alcohólico fetal o SAF es un grupo de malformaciones dadas en bebés cuando sus madres han consumido bebidas alcohólicas durante el embarazo.

El alcoholismo es sufrir adicción al alcohol, y la adicción es una enfermedad mental crónica y progresiva que debe tratarse en centros especializados para su recuperación. Instituto Castelao es una entidad de sanidad privada especializada que trata cualquier adicción a sustancias psicoactivas.

El SAF conlleva la aparición de defectos tanto físicos como mentales y del comportamiento, que se ha demostrado que afecta a 1 de cada 3 hijos de madre alcohólica.

Los síntomas del síndrome alcohólico fetal suelen aparecer durante el primer trimestre del embarazo, precisamente cuando el feto es más susceptible de sufrir malformaciones porque es más vulnerable. Aunque el peligro se extiende durante todo el embarazo. Generalmente un sujeto que sufra SAF, tiene deficiencia en el crecimiento prenatal y/o posnatal; anormalidades neurológicas -es decir, el Sistema Nervioso Central afectado- (retrasos en el desarrollo psicomotor, en el daño intelectual y anormalidades en las estructuras cerebrales); y algunas anomalías faciales (como microcefalia, ojos rasgados, aplanamiento facial o labio superior aplanado y delgado).

Es difícil diagnosticar SAF ya que además de deber demostrar de forma documentada el alcoholismo de la madre, como los rasgos faciales cambian con la edad, en ocasiones se ha diagnosticado SAF erróneamente (sobre todo en personas de etnia africana).

Pero además del síndrome alcohólico fetal, los hijos de madre alcohólica tienen más riesgo de sufrir TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad), deficiencia del sistema motor, desórdenes del lenguaje, y otros trastornos derivados del consumo de la madre durante el embarazo, ya que todo llega al feto en cierto punto. Lo único alentador del SAF es que puede evitarse.

Es sabido que el consumo de alcohol puede modificar el metabolismo, alterar el ADN o provocar falta de nutrientes en el feto, por ejemplo.

La fisiopatología de este síndrome (SAF) es la siguiente: el alcohol, cuando es consumido por la madre embarazada, atraviesa todas las membranas biológicas y la placenta. Como el feto no tiene las enzimas necesarias para eliminar el alcohol, éste pasa a su sangre, afectándole, así de simple. La placenta se encarga de proveer de nutrientes al feto, con lo cual si la madre consume alcohol durante el embarazo, la placenta deja de hacer esta función y se crea una deficiencia en el crecimiento del feto. La exposición prenatal al alcohol también disminuye los corticoides, generando más vulnerabilidad posteriormente de los niños a infecciones.

El Síndrome Alcohólico Fetal es crónico, es decir, dura toda la vida. Pero hay tratamientos de intervención que mejoran el desarrollo del niño. El tratamiento más eficaz incluye seguimiento médico por tomar fármacos, terapias cognitivo-conductuales y capacitación para los padres. Se emplean tratamientos de logopedia, métodos de adaptación y refuerzo de aprendizaje, estimulación del sistema psicomotor para favorecer su desarrollo y tratamientos psicológicos y psiquiátricos adaptados.

Asimismo, también hay factores de protección que ayudan a reducir los efectos del SAF, como: diagnosticarlos antes de los 6 años de edad; vivir en un hogar estable con relaciones positivas; estar rodeado de un ambiente pacificador; y tener acceso a educación especial y a servicios sociales.

En nuestra sociedad el alcoholismo es una enfermedad prevalente. Los efectos sobre la salud de hijos de madres alcohólicas son observados y atendidos por pediatras, neurólogos, psicólogos, psiquiatras, y otros profesionales; pero su diagnóstico sigue siendo complicado. Se ha producido un avance importante en este ámbito ya que el alcoholismo ha sido siempre observado en los adultos, pero ahora sus consecuencias se estudian también en los hijos de los consumidores. No obstante, es necesario más reconocimiento a la importancia de este tipo de enfermedades para los individuos y la sociedad; y seguir trabajando e investigando estas enfermedades que empiezan siendo minoritarias pero como el consumo de alcohol aumenta, el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas también.

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