Educación

¿Cuáles son los tipos de liderazgo que existen?

febrero 3, 2019
Rocio Boleso

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¿Cuáles son los tipos de liderazgo que existen?

Desde siempre las relaciones humanas han estado determinadas por la capacidad que tienen para influir unas personas sobre otras. Está habilidad de influenciar al entorno define el liderazgo y sus tipos, así como las capacidades individuales de vincularse con el mundo.

El líder es aquel que tiene la capacidad de persuadir e influir en la manera de pensar y de actuar de las personas que conforman su entorno, ayudando de una manera eficiente a emprender y llevar a cabo la consecución de sus logros, metas y propósitos. El liderazgo desarrolla herramientas que permitan canalizar ideas innovadoras, proyectos e iniciativas que hagan eficiente la gestión en el entorno laboral y social que está en constante evolución.

¿Qué tipos de liderazgo encontramos hoy?

Dependiendo del autor, y del enfoque que este use, podemos encontrar diferentes tipos de liderazgo, entre los cuales queremos resaltar:

  • Liderazgo Carismático: está caracterizado por un tipo de líder con inteligencia emocional y grandes habilidades comunicativas, capaz de usar la motivación y el entusiasmo para generar en las personas que le rodean profundos cambios en sus creencias, actitudes y convicciones, fomentando una comunicación activa que permita el logro de los objetivos y metas del colectivo.
  • Liderazgo Empresarial: consiste en la capacidad de fusionar las necesidades y objetivos de la empresa a las individuales, favoreciendo el rendimiento y la productividad empresarial, afianzando así el clima laboral a través de la confianza y el bienestar.
  • Liderazgo Situacional: se basa en el análisis de una situación determinada. Es de gran utilidad en la gestión de proyectos, ya que se enfoca en saber identificar las habilidades y destrezas del equipo de trabajo, además del grado de madurez de cada uno de sus miembros.  Es esto lo que le permitirá al líder definir las funciones y tareas dentro del equipo con el fin de controlar los resultados, dando instrucciones específicas y ejerciendo una supervisión continua, lo que le facilita la toma de decisiones.
  • Liderazgo Lateral: está determinado por la idea de que existe un don innato en la persona que puede dirigir a un grupo sin la necesidad de ser el jefe. Este liderazgo utiliza la experiencia y el conocimiento, la toma de responsabilidades que la mayoría de las ocasiones no está asociada a ningún incentivo, además de enfrentar la barrera de que el líder no es superior ni aventaja a ninguno de los demás.
  • Liderazgo Democrático: conocido como liderazgo participativo y/o liderazgo compartido, donde los miembros del grupo toman un rol determinante en la toma de decisiones. Todos tienen oportunidad de participar, de intercambiar libremente y fomentar temas de discusión centrado en el libre flujo de ideas. En tal sentido, representa “cualquier acuerdo de poder compartido en el que la influencia en el lugar de trabajo se comparte entre individuos que de otro modo serían desiguales jerárquicamente”, explica Edwin Locke, profesor emérito de la Universidad de Maryland. Este estilo de liderazgo siempre implica la toma de decisiones participativas, por lo que requiere líderes fuertes, con carisma, que puedan evitar los tropiezos si su equipo pierde el norte y no encuentra la brújula.
  • Liderazgo Paternalista: el cual está determinado por comportamientos asociados a la paternidad (de un padre con sus hijos).  Es un estilo que le otorga preponderancia a la visión del padre protector. Este liderazgo trabaja bajo el enfoque de gratificación del estímulo positivo, orientado a la lealtad y obediencia. Además de recurrir al castigo como estímulo negativo ante situaciones y comportamientos que considere poco adecuados o fuera de contexto.
  • Liderazgo laissez y faire: este se apoya en la expresión de origen francés “dejar hacer”. Este modelo incentiva la figura de un líder pasivo que permite el control a sus subordinados, que son profesionales y que saben lo que están haciendo. A la hora de tomar decisiones tienen pericias y destrezas de manejarse solos, por lo que el líder sólo actúa como árbitro final de todas las decisiones claves.
  • Liderazgo Autocrático: es un estilo de liderazgo en el cual todo se centra en el líder. Se gobierna así mismo, de manera que el poder ilimitado se concentra en una sola persona. Su grupo de trabajo debe obedecer sin expresar opiniones. Además de no poder tomar ningún tipo de decisión. El líder autocrático considera de forma imperante que es el único capaz y competente para asumir responsabilidades y tomar decisiones.
  • Liderazgo Transformacional: son los líderes silenciosos. Aquellas personas que lideran con su ejemplo, que poseen confianza y autodeterminación, capaces de hacer sacrificios por el bien común. Con una capacidad única para cambiar las cosas que ya no funcionan. James Burns los definió como “aquellos que buscan cambiar los pensamientos, técnicas y objetivos existentes para obtener mejores resultados y un bien mayor. Aquellos que se enfocan en las necesidades esenciales de los seguidores”

Los modelos de liderazgo deberían fomentar en cada uno de los miembros que conforman los equipos de trabajos, basados en la tendencia de la gestión, rasgos tales como:

  • Honestidad, que es actuar de acuerdo a lo que se piensa y se siente. Se trata de armonizar las palabras con los hechos.
  • Integridad, que trata de actuar desde las propias creencias, convicciones y valores. Es actuar según los propios principios y mantenerse firmes en sus promesas, aún en la adversidad.
  • Inteligencia, que viene a ser la capacidad de elegir adecuadamente entre varias posibilidades, la opción más acertada que permita la resolución de un problema.
  • Valor, que representa la cualidad de un sujeto u objeto.
  • Creatividad, que se traduce en la capacidad para generar ideas, conceptos, asociaciones entre ideas y conceptos conocidos que producen ideas y soluciones originales.
  • Innovación, que es la introducción de cambios que añaden alguna novedad.
  • Justicia, que ofrece el marco adecuado para mantener la armonía entre las personas e instituciones. Se trata de dar a cada uno lo que le corresponde, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona.


Ejercer el liderazgo es involucrar a los miembros del grupo. Es hacer que los miembros del equipo se sientan incluidos y comprometidos con los proyectos, objetivos, metas, alcances y logros, lo que permite desarrollar al máximo posible las capacidades, habilidades y potencialidades de todos para que cristalicen en logros apoyados en relaciones de confianza centrados en soluciones.

Liderazgo e inteligencia emocional

La inteligencia emocional es un concepto amplio que abarca ámbitos tales como: la capacidad de conocer las propias emociones y la capacidad de estar en control de tales emociones, la capacidad de usar las propias  emociones para automotivación, la capacidad de entender las emociones de otros (empatía), y la capacidad de relacionarse socialmente.

Un liderazgo efectivo requiere de un alto grado de inteligencia emocional. Por ejemplo, para una persona irascible será muy difícil establecer una comunicación eficaz con su equipo. Otro ejemplo sería el de una persona con baja autoestima, a la que le será muy difícil hacer que la sigan, ya que ella misma no se siente capaz. Un tercer ejemplo sería el de una persona egoísta, que no tendrá ninguna oportunidad de entender lo que el grupo quiere o necesita, ya que su atención siempre está puesta en sí misma.

El liderazgo requiere de una inteligencia emocional altamente desarrollada. El líder debe conocer lo que siente y debe estar en control de aquello que siente; debe estar en capacidad de encontrar su motivación dentro de sí, así como debe poseer la capacidad de ponerse en los zapatos de los demás para entender aquello que los motiva y aquello que los obstaculiza. Y por último, un buen líder debe saber cómo relacionarse con su equipo. Así que no hay forma de apartar el liderazgo de la inteligencia emocional.

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